La Princesita el sábado por la noche tuvo miedo, vio su vida pasar en un segundo, después de quererse Él y la Princesita, se dio cuenta de que también las cosas pasan a una misma.
Y se vio en un momento bloqueada, vio su vida pasar, en un segundo su vida podía dar un giro de 180º grados, así sin esperarlo.
Llorar no solucionaba las cosas pero la hacía romper con todo el miedo que tenía, y que Él la abrazase y la calmase, que no se fuera de su lado, que estuviera ahí, con ella, que no cambiaba nada pero ahí estaba.
Pensar que quizá sino hubiera habido solución, estaría hundida en la miseria, la Princesita pasó miedo, y más si le dicen que lo suyo no es urgente, que se puede esperar.
La Princesita no quiere que su vida cambie, y pensar que si ella hubiera decidido lo contrario, que al haber tomado la decisión que tomó se ha negado una posibilidad de ser lo que quiere ser en un futuro, pero no era el momento más oportuno.
Cada vez que recuerda el momento llora, su vida estuvo a nada de cambiar, si hacía 20 minutos estaba viviendo una vida totalmente normal, y en ese momento en el que se encontraba, sus responsabilidades podían cambiar por completo.
Mamá, que bonita esa palabra, pero la Princesita no quiere que se la digan aún.
Y sí que es urgente, para ella es urgente porque se trata de su vida, su vida puede cambiar, dependiendo de un hilo.
Un hijo... , mamá, el milagro, pero que no, aún no.
Y que él la siga abrazando.